La Habana viene sufriendo una pequeña metamorfosis en los últimos años. De todas maneras, aún se siguen viendo por las calles coches antiguos, hoteles construidos con la riqueza de la mafia y música nostálgica y animosa por todas partes. Aquí en Cuba nada sucede de forma repentina. La modernidad no quiere llegar del todo, y menos cuando se aprecian los edificios derruidos de la época colonial, que aún son campeones en el encanto de la ciudad. Una ciudad que, como verás en este artículo, puedes disfrutar plenamente en un fin de semana.

La Habana

VIERNES

Al llegar el viernes por la tarde, lo primero que haremos será dar un paseo por el Malecón para disfrutar de las vistas del impetuoso mar y los bloques de pisos nuevos del barrio del Vedado, aquellos que nos recuerdan que La Habana sigue siendo mucho más que sus edificios coloniales en ruinas. El regreso a La Habana Vieja será por la Plaza del Cristo, para así poder ir a El Chanchullero, un magnífico restaurante para una cena íntima y romántica.

SÁBADO

Hay que levantarse pronto para ir hasta el Capitolio Nacional, sede de la Cámara de los Representantes antes de la revolución de 1959. Se parece mucho al Capitolio de Washington y, aunque está cerrado por reformas, la vista de su estructura neoclásica merece mucho la pena. Desde aquí, ponemos rumbo al Museo de Bellas Artes para disfrutar de la mejor colección de arte del país. El palacio que alberga el museo cuenta con pinturas y esculturas cubanas, mientras que el Centro Asturiano es quien guarda la colección internacional.

Al mediodía nos perdemos por las callejuelas de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Imprescindible la calle peatonal del Obispo, en la que podemos ver algunas de las tiendas más tradicionales de la ciudad. Este recorrido te ha de llevar a la Plaza de la Catedral para ver el grandioso templo que allí se encuentra. Un dato curioso: fíjate en el detalle de la torre de la derecha, mucho más gruesa que la izquierda. Si de aquí bajas por la calle Mercaderes, te puedes parar a comer en el Paladar Los Mercaderes, un excelente lugar para el almuerzo.

Malecon

Nada más comer, hay que ir a la Plaza Vieja, flanqueada por una serie de edificios de colores, y la Plaza de Armas con sus artistas callejeros. También merece la pena pasar por el Museo de la Ciudad y conocer su colección de antigüedades. En la misma Plaza de Armas te puedes tomar algo en la azotea del Hotel Ambos Mundos. Así haces tiempo para la cena, que bien puede ser en La Guarida, uno de los mejores restaurantes, sin duda, de La Habana.

DOMINGO

El último día de nuestra visita lo empezamos en el Museo de la Revolución, que se halla en el palacio del antiguo dictador, Fulgencio Batista. Desde aquí, un taxi hasta la Plaza de la Revolución para ver las fotografías conmemorativas del Ché Guevara, Camilo Cienfuegos y José Martí, imágenes que no pueden faltar en tu colección de fotos de La Habana.

Así completarás un magnífico fin de semana en una de las ciudades más bonitas y con más encanto del mundo.

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Foto 1 Vía Cubanet

Foto 2 Vía Emol

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