Este pequeño pueblo muy cercano a La Habana, no tiene el bullicio de las playas de Varadero, ni las bellas arenas blancas de Cayo Largo, o el aspecto salvaje de Playa Daiquiri cerca de Santiago de Cuba, sin embargo tiene un encanto especial que consiste en que se respira el Caribe más tradicional.

Foto: Mónica Grimal

Pero además de poseer la esencia caribeña y cubana, tiene la particularidad de que en este lugar se inspiró Ernest Hemingway para escribir una de sus novelas más famosas: El viejo y el mar.

El placer de la costa de Cojimar conisite en sentarse en la orilla del mar y leer, si puede ser ese libro, e imaginar como todo un premio Nobel recaló en este lugar pobre de solemnidad, se rodeó de la población de pescadores y les escuchó sus historias que luego él trasladó a cuentos y novelas.

Aún está el bar La Terraza donde se sentaba con los lugareños, les invitaba a beber ron y charlaban mientras él tomaba notas para sus futuros libros. También tomaba notas cuando salía a navegar con su barca Pilar comandada por algún cubano de Cojimar y sólo levantaba la vista de sus papeles cuando se preparaba a pescar un pez espada e incluso algún tipo de tiburón de los que abundan en estas aguas del Caribe. Pescar, beber y escribir, tres de las grandes pasiones de Hemingway para las cuales encontró el escenario ideal en este poblacho cubano que en la actualidad, pese a que el turismo cada vez lo hace más conocido, sigue siendo solamente eso, un aldea de humildes pescadores.

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