Seguramente que aquellos lectores que hayan viajado hasta la India, guarden un buen recuerdo del TajMahal. Precisamente desde este lugar nos llega una interesante y curiosa historia.

“Pues allí estábamos, frente al TajMahal, una del las 7 maravillas más maravillosas del mundo. No dábamos crédito; es tan grande, tan blanca…que parece un trozo de cielo en la tierra. Y de repente, cuando Edu encendió la cámara y se puso a grabar…apareció volando una cosa extrañísima.

Se trataba de una curiosa mezcla entre una abeja y un conejo común.  Tenía mucho pelo y…¡¡era casi tan grande como un gato!! Se detuvo delante del objetivo de la cámara y nos miró desafiante unos segundos. Tenía unas largas orejas blancas, lucía un casco de piel y unas increíbles gafas de aviador.

El guía que contratamos en Agra nos había hablado de la existencia un animalejo extraordinario, una especie de mutación entre una abeja y conejo. Pero la verdad, no le hicimos mucho caso porque creímos que se trataba de un ser mitológico. Pero de mitológico nada de nada. Esa cosa se plantó delante de mi cámara y en un momento me clavó su puntiagudo aguijón en la pierna. No fue nada grave, ni siquiera doloroso.

Afortunadamente, llevaba un tubito de Afterbite y fue tan fácil como aplicarlo en la picadura y olvidarme de todo. Y es que saliendo de viaje nunca se sabe lo que te puede picar. Un día puede ser un simple mosquito y otro puede ser un ejemplar legendario como el “abejonejo”.

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