En Baracoa, en la provincia cubana de Guantánamo, a cualquiera que se le pregunte relatará la historia de la Cruz de la Parra, hecha con una madera que trajo Cristóbal Colón a Cuba. Esta cruz desapareció en 1510 y luego volvió a aparecer en el jardín de la casa de un colono.

Foto: Flickr.com

Hoy se conserva en la catedral y su carácter milagroso consiste en su resistencia a diversos desastres, entre ellos, algún que otro incendio.

Como ocurre en el caso de muchos objetos relacionados con personajes históricos y con vínculos religiosos siempre aparecen las teorías escépticas. Ciertos estudiosos niegan que esa cruz pudiera ser traída desde España por Colón. Mientras que la Iglesia, como institución, afirma que así fue, al igual que importantes eruditos cubanos.

La polémica hizo que se le llegaran a realizar pruebas del carbono-14 al objeto, y los resultados han demostrado que al menos en cuanto a la antigüedad de la cruz, bien podría estar relacionada con el navegante genovés, ya que la madera data de finales del siglo XV, y no hay que olvidar cuando llegó Colón a América. Sin embargo, otros estudios afirman que la madera no es de procedencia española, sino que su origen es cubano.

En definitiva, si se llega hasta Baracoa, en el extremo más oriental de la isla cubana, se puede acudir a ver la Cruz de la Parra, y viniera o no la madera en alguna de las carabelas del almirante, no importa, lo que si es verdad es que Baracoa fue el primer pueblo de Cuba fundado en 1510 y que tal vez fuera uno de los primeros lugares donde desembarcó Colón, el día 27 de octubre de 1492, tras varios meses de travesía.

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